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Mujeres y pandemia en Medio Oriente: Cuando el abusador ya no sale de casa

Era casi la medianoche del 28 de marzo pasado cuando Eman al-Khateeb, una joven jordana de 36 años de edad, difundió un video a través de Facebook, que muy pronto fue visto por 500.000 personas.


En medio de la noche y llorando en forma casi descontrolada, Eman contó su historia: divorciada y con un hijo de 13 años, perdió su trabajo de gerente de una tienda debido a la pandemia y su familia abusó de ella física y emocionalmente, para que les entregara dinero. Eman tampoco recibe una pensión de su ex marido, para cubrir los gastos de su hijo.


Después de golpearla brutalmente, su hermano la expulsó de la casa, en medio del toque de queda, con su hijo, sin dinero ni sus pertenencias y la amenazó con que la mataría se regresaba sin efectivo.

Al-Khateeb denunció la violencia de género y el estigma que existe contra las mujeres divorciadas en Jordania, y agregó que sus dos hermanas se casaron y se mudaron a Dubai para escapar de su familia.


"Llamo a todos, especialmente en estos tiempos, a que comprendan por lo que las mujeres tienen que pasar durante este toque de queda", dijo Alkhateeb. "No es fácil para mí hacer este video y decirle a la gente lo que me está sucediendo, pero no tuve otra opción”, agregó.


"Hablaré, no tendré miedo, quiero que cada mujer que está en esta situación salga y diga lo que realmente le está sucediendo y que no se asuste por ningún motivo", imploró Eman.




Atrapadas entre la pandemia y el abuso doméstico

El video de esta joven jordana no hizo más que poner de manifiesto una situación sobre la cual diversas instituciones y organizaciones no gubernamentales llamaron la atención en estos días: cómo la pandemia del coronavirus ha provocado el aumento de la violencia doméstica.


Según la ONG Equality Now, es difícil elaborar estadísticas oficiales sobre el tema, pero la preocupación, el estrés, la incertidumbre, el aburrimiento y la ansiedad que genera estar en forma continua en el encierro pueden incluso generar abusos en los hogares que generalmente no son abusivos.


Rothna Begum, investigadora principal de derechos de la mujer en Human Rights Watch (HRW), señaló en declaraciones a la prensa árabe que “hay que recordar que el aumento de los abusos no ocurrirá en el vacío: es más probable que las mujeres sean maltratadas cuando ya viven en un contexto patriarcal, donde la violencia de género es ampliamente aceptada como un problema interno del hogar".


En Equality Now señalan también que hay una gran cantidad de mujeres que no tienen acceso a Internet, y no pueden usar esas plataformas para buscar ayuda, ya sea porque no cuentan con ordenadores en sus casas o no tienen permitido utilizarlos, o no pueden hacerlo con total libertad.


Según Suad Abu Dayyeh, activista de esta ONG, “hay muchas mujeres vulnerables en áreas remotas o pueblos que no tienen acceso a Internet, y mucho menos tienen un teléfono inteligente para transmitir en vivo un pedido de auxilio ante el abuso”.

Al mismo tiempo, explican los especialistas, tener acceso a computadoras y teléfonos celulares no es garantía de seguridad: muchas mujeres son obligadas a entregar esos dispositivos a sus maridos, precisamente para impedir que puedan denunciarlos y buscar ayuda.


Estas organizaciones denuncian que los gobiernos están priorizando la lucha contra la expansión del COVID-19 y no tienen en cuenta que las propias restricciones impiden a las mujeres maltratadas acercarse a los refugios, donde los empleados tienen dificultades para cumplir con su trabajo y los trabajadores sociales para moverse libremente en busca de víctimas potenciales.


Rothna Begum, investigadora principal de derechos de la mujer en Human Rights Watch reclama que los gobiernos deben buscar la manera de llegar hasta las mujeres y alentarlas a denunciar y liberarse de los abusos físicos y emocionales. A modo de ejemplo menciona la comunidad amazigh, en la región del Magreb, donde buena parte de las mujeres son analfabetas, y reciben folletos con recomendaciones sobre qué hacer en caso de abuso.


“Necesitamos que los gobiernos recuerden que las mujeres y sus derechos son ahora más vulnerables que nunca”, asegura Begum.




“Es una enfermedad y mata”

La artista libanesa Diana al Halabi publicó hace unas horas una columna en el diario The Daily Star en la que alerta sobre una “enfermedad, que mata”.


“No, no estoy hablando de COVID-19, sino de escapar de la cuarentena para salvar tu vida, porque hay otro ´virus´ en el interior, uno que mata a mujeres y niños”, explica.

Al Halabi denuncia que, en este mismo momento, en todo el mundo, hay mujeres y niños que sufren la violencia de “quien cumple todos los requisitos de un patriarca criminal” y que, en días normales es una bendición que vayan a trabajar o salgan de casa con cualquier motivo o excusa. “Pero ahora están obligados por los gobiernos a cumplir con las reglas y quedarse en casa”.


La autora destaca el caso de una niña siria de 5 años llamada Maha, que llegó muerta al hospital en Trípoli, luego de ser golpeada por su padre. La semana pasada, dos niñas se suicidaron en el valle de Bekaa para escapar de la violencia doméstica, y ocurrieron muchos más casos a la sombra de los muros de la cuarentena.


“En 2020, soy una mujer de 29 años que vive en el extranjero. En cuarentena, no puedo evitar pensar que finalmente ya no tengo 12 años, y qué suerte que la pandemia no sucedió cuando era niña”, explica Diana al Halabi.


Al mismo tiempo plantea la necesidad de elaborar planes oficiales para que las mujeres puedan sentirse tranquilas de que tendrán adónde ir si escapan de la violencia, y una acción educativa y social mucho más amplia.


Ahora, hay que actuar ante la emergencia, empoderar a las mujeres que aún no han vencido a sus propios demonios heredados de la sociedad y abrir las puertas a aquellas que heroicamente logran escapar de la pandemia de la violencia doméstica”.

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